Jamón de Guijuelo

Guijuelo es el núcleo de población más importante del sureste de la provincia de salamanca.

Su entorno, sus gentes y su industria son historia viva en la que destaca, como no podía ser de otra manera, un producto estrella que le ha llevado a ser considerada como la cuna del jamón ibérico: el jamón ibérico de Guijuelo.

 

Sus 1000 metros de altura sobre el nivel del mar, el clima frío, los inviernos secos y su ubicación natural en las estribaciones de la Sierra de Gredos hacen que esta localidad sea el hábitat ideal para la curación de este jamón con Denominación de Origen Protegida.

 

No solo el municipio de Guijuelo sino también toda la comarca cuenta con unas 200 industrias vinculadas de alguna u otra manera con el mundo del jamón ibérico.

El objetivo es entregar al consumidor un producto de máxima calidad.

 

Es un lugar donde se trabaja sin cesar para cumplir con las nuevas normativas que hacen evolucionar a una industria imparable y es que en Guijuelo se sacrifica más del 60 % del ibérico producido en España.

 

El cerdo ibérico es una raza autóctona de la Península Ibérica que se cría en libertad con las mejores condiciones para su desarrollo y siempre con la máxima higiene.

 

 

Las encinas son el complemento perfecto para este animal que tiene una cuidada alimentación desde su nacimiento hasta la hora de su sacrificio.

 

Se cuida cada detalle para obtener los mejores resultados de cara a los cada vez más exigentes consumidores.

 

Tenemos que hacer una mención especial a las hembras reproductoras, apartadas en lugares exclusivos con el fin de vigilar de manera intensiva su día a día en el campo.

Los lechones conviven con sus madres durante sus tres primeras semanas de vida y a los dos meses de su destete pasan al campo para continuar con su ciclo vital en el lugar idóneo para su desarrollo.

Las madres con mejor nota pasan hasta tres años pariendo entre dos y tres veces cada año. El tiempo de gestación estimado es de 114 días.

El duro trabajo de sus vecinos ha ido posicionando a Guijuelo hasta la cabeza en la producción y venta del jamón ibérico.

 

Antes de que el producto final salga a la calle para su consumo, los jamones se conservan frescos hasta llegar al lugar en el que se realiza el proceso de salazón, permaneciendo tantos días como kilos tenga la pieza.

Tras retirarlos pasan entre 2 y 3 meses hasta llegar al secadero natural, otra de las claves del ibérico de Guijuelo. Allí pasan al menos un verano con la temperatura totalmente controlada.

El toque final de su curación lo dan las bodegas, donde permanecen entre 24 y 30 meses con cuidados diarios por parte de los operarios de las fábricas.

Comments (0)

Product added to wishlist
Product added to compare.

Esta Web utiliza cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.